viernes, marzo 17, 2017

El bosque infinito, Annie Proulx


Trad. Carlos Milla Soler
Tusquets, Barcelona, 2016. 848 pp. 23,90 €

Santiago Pajares

A pesar del título, lo que Annie Proulx nos trata de hacer entender es que el bosque no es infinito. Todo se acaba cuando el hombre, en su infinito afán de riqueza y materias primas, se empeña en destruirlo todo. Pero junto a la historia del bosque, Annie Proulx nos relata la historia de un país por nacer, Canadá, cuando todavía era una colonia europea llamada Nueva Francia. Y lo hace a través de dos familias, los Duke y los Sel. Una historia de más de tres siglos.
Annie Proulx se hizo conocida en todo el mundo a través de dos de sus libros, The shipping news (Atando Cabos, 1993) y Brokeback Mountain (1997), ambos adaptados al cine. Tras quince años de espera, podemos decir, quizá, que este libro es la culminación de su obra.
Esta novela cubre muchas historias. Sus más de ochocientas páginas le dan a Annie Proulx el espacio y la oportunidad para hablar de los bosques de Europa, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos, así como de los pueblos indios masacrados y arrinconados hasta casi su desaparición por los colonos del nuevo mundo. Indios que vivían y se relacionaban con los bosques que ellos querían talar para aprovisionarse de madera. Es también la historia de la industria maderera en Norteamérica, y de cómo el hombre lo arrasa todo pensando únicamente en el presente, sin prever el futuro. Es la historia de cómo el hombre está dispuesto a talar al hombre para conseguir lo que quiere.
René Sel y Charles Duquet emigran a Nueva Francia (Canadá) para buscar fortuna. Son contratados como leñadores en condiciones de semiesclavitud para su nuevo amo, Claude Trépagny. Él dispondrá de sus vidas diciéndoles cuando y cuánto trabajar, dónde deben vivir e incluso con quién se deben casar. Charles Duquet, astuto y ladino, escapa hacia los bosques en busca de su propia fortuna, donde está a punto de perecer. Sin embargo, logra sobrevivir y a través del comercio de pieles y madera con Europa y China, crea su propia empresa maderera, Duquet e Hijos, a cuyo mando se irán sucediendo sus descendientes hasta la actualidad. Mientras, su antiguo compañero, René Sel, todavía bajo el yugo de su amo, es forzado a casarse con su concubina india, creando una progenie de mestizos que deberán encontrar su lugar entre los indios en un mundo cada vez más absorbido por los colonos blancos. Las dos familias, a través de sus descendientes, quedarán estrechamente ligadas, contando con cada nuevo hijo, y cada nuevo matrimonio la historia de su propio país.
Podría pensarse que esta es una novela histórica, pero no es así. Basada en personajes de ficción, nos adentramos en la historia de América, Canadá y Nueva Zelanda, pero siempre a través de los bosques y la relación de los hombres con ellos. La abundancia de personajes no abruma, la maestría de Annie Proulx hace que nos adentremos con ellos entre los árboles de la mano, para que nos enseñen cada hoja y cada tronco, para que nos cuenten su propia vida. El bosque no es infinito, pero sí las historias que contienen, cada una única e irrepetible, como un árbol milenario que no debe ser talado. Ya se ha ocupado Annie Proulx de ello con este libro.