viernes, febrero 03, 2017

La bella Annabel Lee, Kenzaburo Oé


Trad. Terao Ryukichi / Ednodio Quintero
Seix Barral, Barcelona, 2016. 240 pp. 19 €

Santiago Pajares

Annabel Lee era la protagonista del poema de Edgar Allan Poe del mismo nombre, un poema que Kenzaburo Oé leyó cuando era adolescente y que, al parecer, le marcó para siempre. Tanto como para escribir un libro alrededor. Y es que cuando tienes un premio Nobel en el bolsillo, el mundo, al menos literario, es tuyo. Esta novela metaliteraria está protagonizada por el propio Kenzaburo Oé, su hijo, el genio musical Hikari Oé, su amigo de la adolescencia Komori, su madre, su hermana y por Sakura, la actriz que rodó la adaptación cinematográfica del poema cuando era apenas una niña. Quienes de todos estos personajes son reales y quienes inventados, es algo que sólo el autor puede conocer. Pero ése parece ser el juego, mezclar la realidad y la ficción para crear un mundo nuevo.
Kenzaburo y Komori han pasado treinta años sin verse, desde que el escritor, futuro premio Nobel, y su amigo, ya productor de cine internacional, fallaran en la consecución de un proyecto cinematográfico que también englobaba a la actriz que protagonizó el poema Annabel Lee, Sakura. Los tres, para conmemorar el bicentenario del nacimiento del autor romanticista alemán Heinrich von Kleistv, tratan de rodar la adaptación de su libro Michael Kohlhaas, una adaptación que Kenzaburo Oé tendrá que escribir pese a no tener ninguna experiencia en el mundo del guión cinematográfico. Como si esto no fuera suficiente, el autor trata de buscar una conexión con las revueltas campesinas que hubo en su provincia de nacimiento, además de con la obra teatral sólo para mujeres La madre de Meisuke, protagonizada hace años por su propia madre. Lo que en un principio parecerá girar alrededor del propio autor, acabará girando alrededor de Sakura, la actriz, que está tan comprometida con el proyecto, no dudará en dejarlo evolucionar hasta el punto de cambiar de género al protagonista para poder interpretarlo ella misma. Pero la actriz es una mujer herida, con un pasado misterioso en el que, de una extraña forma, también hay un hueco para el propio premio Nobel.
En esta novela se repiten muchos de los temas que ya suele tratar Kenzaburo Oé: Los férreos código morales, los dilemas éticos o las relaciones de amistad. Otra vez con él mismo de protagonista.
La novela narra tres épocas: La adolescencia de Kenzaburo Oé, cuando coincidía en el colegio con Komori, ya estrella de las letras, donde vio la película protagonizada por Sakura. La preparación quince años después del proyecto Michael Kohlhaas que reunirá a los tres y fracasará estrepitosamente. Y el presente, donde Komori, para tratar de redimirse, intentará un último proyecto con los tres protagonistas de la historia. El hilo conductor de estas tres edades en la narración será Sakura y el drama personal que arrastrará consigo toda su vida. Toda la trama irá cambiando de dirección, casi siempre de forma imperceptible, de manera que el lector nunca sabrá del todo dónde se encuentra. Pero Kenzaburo Oé sí lo sabrá. Siempre estaremos en el lugar que él ha preparado para nosotros, con una delicadeza y una perspicacia que nosotros no poseemos. Claro, por eso él tiene un Nobel y nosotros no.