viernes, noviembre 04, 2016

Lo que no te mata te hace más fuerte, David Lagercrantz


Trad. M. Lexell y J. J. Ortega
Destino. Barcelona, 2015. 651 pp. 22,50 €

Victoria R. Gil

Un éxito de la magnitud que obtuvo la saga Millennium, con más de 85 millones de libros vendidos en todo el mundo, no se iba a detener por algo tan nimio como la muerte de su autor, Stieg Larsson, recién terminada la tercera novela de la serie de diez que tenía previsto escribir. Ni siquiera hizo falta que todo un premio Nobel como Mario Vargas Llosa abogara por que Lisbeth Salander continuara viva, en un artículo en el que comparaba la trilogía de Larsson, pese a sus imperfecciones, con la habilidad para arrebatarnos de Charles Dickens y Alejandro Dumas. La familia y la editora del malogrado Larsson no dudaron en iniciar la búsqueda del autor que aceptara un encargo tan comprometido, ya que, aun teniendo el éxito económico garantizado gracias a la orfandad de los millones de seguidores de la saga, bien podía convertirse en la tumba narrativa del arriesgado escritor que aceptara el reto.
Lagercrantz, autor sueco conocido por sus biografías, algunas de ellas noveladas, de Alan Turing y Zlatan Ibrahimovic, entre otras, parece haber sobrevivido al difícil lance. Sin acceso a las notas escritas por Larsson para la que iba a ser su cuarta obra (la lucha por los derechos de autor entre la familia y la pareja del fallecido bien darían para otra novela), Lagercrantz va por libre y arma una trama de plena actualidad en torno a la inteligencia artificial, la seguridad nacional y el espionaje informático. Todo ello para cuestionar esta vida tecnificada y digitalizada en la que nos hemos zambullido con una feliz inconsciencia.
Y funciona. Porque si con más de 600 páginas, la acción no decae y la urdimbre policíaca no se tambalea, es que, se trate o no de la cuarta parte de Millennium, la historia engancha y el lector desea llegar al final para despejar todas las incógnitas. Éste es uno de los puntos a favor de Lo que no te mata te hace más fuerte, que cumple con las expectativas del género, lo que no es poco.
Pero siendo un mérito a reconocer, no nos engañemos, los lectores de esta novela van buscando otra cosa, o más bien, a una persona: Lisbeth Salander, el personaje más potente surgido de un libro en las últimas décadas y el verdadero motor de la saga, más allá de los grandes temas sobre los que ha puesto el foco: la violencia de género, la corrupción de los poderes públicos, la manipulación de los medios de comunicación… Y Salander se hace de rogar. Durante el primer tercio del libro, Lisbeth no aparece, lo que para algunos será un acierto, mientras que otros se morderán las uñas con impaciencia hasta que se produce el esperado reencuentro y la tensión se dispara.
Lo que no te mata te hace más fuerte nos trae de nuevo a esta joven hacker con síndrome de Asperger, obsesionada con defender a los más débiles, que en esta novela resulta ser un niño autista que guarda más de una llave en su interior. Pero también nos devuelve a un Mikael Blomkvist enganchado a esa relación de ida y vuelta con Lisbeth, que nunca sabe a dónde le llevará, y a una Erika Berger siempre luchando por el futuro de la revista Millennium. Y nos devolverá también una parte del pasado de Lisbeth que, no sería de extrañar, tomará fuerza en la futura quinta parte que seguro ha de llegar.
A los lectores les corresponde ahora opinar sobre si Lagercrantz se ha estrellado en su intento por hacer revivir a Lisbeth Salander y a Mikael Blomkvist o, si por el contrario, sale con bien del reto y ha conseguido apaciguar el mono que muchos sentíamos tras dar por concluidas las tres novelas con que Larsson se dio a conocer al mundo (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire), en opinión de muchos, con un puñetazo en pleno estómago del lector inadvertido.